
Hogwarts siempre ha sido un lugar muy bullicioso, lleno de gente de diferentes casas y orígenes, lechuzas que vienen y van, fantasmas que se pasean por doquier, estudiantes rezagados y despistados, hechizos poco practicados, montañas de libros esperando a ser leídos.
El colegio Hogwarts de Magia y Hechicería ha proporcionado a sus alumnos durante siglos cobijo donde resguardarse de las críticas y de los insultos; el castillo es un caja de sorpresas rebosante de magia, misterio, sabiduría y experiencia. Una caja donde cada día se dan encuentros, amistades nuevas, confesiones, reproches, enemistades, susurros, pensamientos oscuros...
Pero así es el día a día y eso hace que el colegio sea único.
Lukas sale de clase de Defensa Contra las Artes Oscuras bastante contento, hoy el profesor Peter Kittebridge les ha enseñado cómo combatir a criaturas altamente peligrosas como la mantícora, el kelpie, el kappa, etc... Le chiflan las criaturas mágicas. Su padre le trajo de Rumanía la cáscara de un huevo de dragón; la lleva siempre consigo, en el baúl y con un hechizo protego para que no se rompa. El último recuerdo de su padre, ya fallecido hace 3 años por culpa de un accidente laboral en el Ministerio. Los momentos de angustia que sufrió Lukas en los últimos segundos antes de morir su padre siempre se quedarán grabados en su mente... como una espina clavada que ha echado raíces en el corazón.
Lukas parpadea unas cuantas veces para apartar esos pensamientos y baja la escalera principal hacia el vestíbulo para ir su sala común en las mazmorras, y así cambiarse antes de cenar. Son las siete de la tarde y está hambriento; antes de ir al Gran Salón se pasará por la biblioteca para coger un par de libros para acabar el trabajo sobre dragones para Hagrid.
- Terror mortal - dice con voz firme después de haber caminado con paso rápido los laberínticos pasadizos hasta llegar ante la puerta que está oculta en la gran pared de piedra blanca que da paso a su amplia Sala Común.
La puerta aparece y se abre haciendo ruidos metálicos. Lukas entra y baja las escaleras que dan al pequeño comedor; la gente aún no ha acabado de sus clases y se nota porque los Slytherin les encanta estar en el Pequeño Comedor charlando, jugando o alguno que otro criticando a alguien. Lukas saluda con una sonrisa a Mark y Johnny, sus compañeros en Pociones, y se va a su habitación que está cerca de los grandiosos baños comunitarios.
Después de un día agotador y de demasiada información en la cabeza, Lukas decide darse una ducha bien caliente como le gustan a él. Ni Christian, Thomas, Reuben ni Williams han llegado aún, así que tiene tiempo suficiente para ocupar el baño y darse una buena ducha.
Se quita el jersey gris oscuro, la corbata verde y plata, la camisa sudada, que tira a la cesta de la ropa sucia, los pantalones negros (debe quitarle la mancha de tiza que se ha hecho al salir a la pizarra en Transformaciones) y los zapatos.
Se observa en el espejo largo que está junto a la puerta de la habitación. De arriba a abajo, sabe que es atractivo. Tiene las facciones largas y finas de su madre, pero el mentón robusto y cuadrado de su padre. Unos ojos verdes con pigmentos marrones claro le devuelven la mirada, y van bajando sobre la silueta de su cuerpo fornido parándose en sus musculosos brazos gracias a los intensos entrenamientos y años siendo golpeador en el equipo de quidditch. El quidditch era su deporte favorito junto con su secreta afición a los Globstones; este deporte mágico es una descarga de estrés y una carga de adrelina, brutal, sobre todo después de un día fatigoso.
Se mira tu trasero, y se sonroja levemente. Redondito y prieto, no es nada del otro mundo, pero a él ya le gusta tal como es.
Sabe que hace suspirar a muchas chicas y que muchos chicos le envidian, aunque no es nada presumido y tiene los pies en la tierra, él lo sabe... a su paso murmullan "sexy".
Deja de mirarse y se va al baño, allí se quita los calzoncillos que deja encima de la otra cesta de la ropa, y abre el grifo del agua caliente que sale a chorro y comienza a llenar el baño de humedad y vapor. Se mete dentro y el agua comienza a mojarle y calentarle dejando su piel roja. A veces se pasa varios minutos con la nuca bajo el chorro, eso le relaja muchísimo y le calma las preocupaciones.... Vapor y jabón.
Lukas vuelve a salir de la Sala Común ataviado con unos tejanos un poco amplios, una camisa limpia, la corbata y la chaquetilla gris de Slytherin. Llega al vestíbulo y se va escaleras arriba hacia la biblioteca, le queda media hora para buscar los libros e irse a cenar. Ha quedado con Cindy, Christian y Julius en la puerta del Gran Comedor, así que se da más prisa.
Cuando ya ha llegado, jadeando ligeramente, hasta la cuarta planta, se va derecho a la biblioteca que está al fondo del pasillo principal.
Una chica le ve pasar y se gira, mirándole de arriba a abajo, sonando inmediatamente en su cabeza
Sex Bomb. Tom Jones dosifica su voz como la colonia de Lukas, Armagic, que se esparce por el pasillo, y hace que todas las presentes en el cuarto piso cierren los ojos y saboreen las calientes y dulces palabras de Tom con el aroma que desprende ese dios con lengua bífida y colores verde y plata.
Lukas se percata que le están mirando, hasta ve que a una se le cae la baba levemente. Se sonroja como un tomate, y va con paso ligero hacia la puerta de la biblioteca, no le gusta ser observado.
Lukas Joseph Blake es aplicado y estudioso, admirado entre los profesores y alumnos, deseado por las chicas, y es gay.